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Una barca de cola larga frente a los acantilados de Krabi, al amanecer

El rincón de Tailandia que nos cambió la forma de comer.

Krabi.

Una calle de Tailandia de noche, con los puestos de comida encendidos

El nombre

Un nombre que sabe a viaje.

Krabi es una provincia del sur de Tailandia: acantilados sobre el mar, barcas de cola larga y puestos de comida que se encienden al caer la tarde. Allí entendimos que se come mejor cuando se comparte. Le pusimos su nombre a esta casa para no olvidarlo.

La carta es un mapa.

Nueve lugares y el plato que nos trajimos de cada uno.

Un pasillo de farolillos de papel con luz cálida
Un mercado nocturno lleno de gente, con los puestos de comida encendidos y carteles de colores
Manos emplatando en el pase de la cocina, en blanco y negro

La familia

Esto es cosa de familia.

Krabi lo hemos levantado entre mis padres y yo. Vengo de cocinas exigentes, de esas en las que un plato no sale hasta que está perfecto, y de viajar todo lo que pude. Aquí junto las dos cosas: la técnica de entonces y lo que más me gustó comer por el camino. La casa también está en la carta: la lasaña es la de mi madre y el brownie, el de mi abuela.

Cuadros de Krabi colgados en la pared del comedor

El comedor

Las paredes también cuentan.

En el comedor cuelgan los brindis de medio mundo y las láminas de cada viaje. Míralos mientras llega el primer plato y elige con cuál brindas esta noche.

El resto se cuenta en la mesa.

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